Astilleros Balenciaga: Del concurso de acreedores a infraestructura estratégica

La firma de Zumaia estuvo cerca del cierre antes de ser adquirido por Safeen Drydock con el objetivo de centralizar su producción para Europa

Astilleros Balenciaga ha vivido desde mediados de 2024 un progresivo deterioro de su situación financiera que desembocó, tras muchas vicisitudes, en un concurso de acreedores que amenazó su continuidad. Todas las alarmas saltaron tanto en el ámbito económico como, sobre todo, en el político e institucional con declaraciones y movimientos de grupos políticos y entidades como el Gobierno Vasco para salvar esta emblemática firma guipuzcoana en un laborioso proceso con un final satisfactorio, tras la adquisición del consorcio Safeen Driydock conformado por una empresa árabe y otra estadounidense.

Los problemas de la última temporada surgieron a mediados de 2024, cuando la dirección de Astilleros Balenciaga presentó un ERTE ante sus “graves tensiones financieras” a las que intentó hacer frente con la elaboración de un plan de reestructuración que contemplaba una quita de deuda para facilitar la entrada de un inversor. Los acreedores dieron su visto bueno a un documento que el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Donostia avaló y homologó en septiembre de ese mismo año, lo que evitó la presentación de un concurso de acreedores.

Retirada de Cofides

Cuando la situación parecía encarrilada, el principal acreedor de Astilleros Balenciaga rechazó el plan. Cofides, una firma dependiente del Ministerio de Economía que inyectó una importante suma en el astillero de Zumaia como fondos de recapitalización tras el covid, anunció su postura en octubre de 2024 y el siguiente mes Astilleros Balenciaga presentó un concurso de acreedores. A mediados de diciembre, el Juzgado de lo Mercantil de Donostia declaró de forma oficial el concurso, registrando una deuda real de alrededor de 37 millones de euros.

Un dantzari actúa en la puesta de quilla en Balenciaga Shipyard. Ruben Plaza

Esta decisión desató una campaña para lograr que Cofides cambiara de opinión con diversas iniciativas, como las protagonizadas por los trabajadores con paros y una comparecencia en las Juntas Generales de Gipuzkoa, y la que impulsaron varios grupos políticos vascos en instancias estatales. Incluso del Gobierno Vasco intervino para conseguir que Cofides aceptara el plan de reestructuración hasta conseguir que en marzo de 2025 aceptara. Entre tanto, la administración concursal trabajó con posibles inversores y se centró en las dos ofertas más interesantes.

La más sólida fue la presentada en abril por Safeen Drydock, el consorcio formado por la emiratí Abu Dhabi Ports Group (AD Ports) y la estadounidense Premier Marine, que ofrecía algo más de 11 millones de euros por Astilleros Balenciaga y que fue aceptada en septiembre del año pasado por el Juzgado de lo Mercantil de Donostia, al considerar que garantizaba la continuidad del negocio y el mantenimiento del empleo. Tras este respaldo, en noviembre se procedió a la firma de la venta entre la dirección del astillero de Zumaia, el consorcio y la administración concursal, a falta de unos trámites que se resolvieron en marzo de este año.

Un trabajador de Balenciaga explica a una familiar detalles de las embarcaciones. Ruben Plaza

Nueva etapa

Con la operación cerrada, el inicio del presente año representó también el comienzo de una nueva etapa de Astilleros Balenciaga, que recuperó su actividad con la entrada de los primeros trabajadores tras meses de ERTE a la empresa, denominada ahora Balenciaga Shipyard. El acuerdo estableció el mantenimiento de 59 puestos de trabajo, pero el consorcio prevé crear 50 más para dar respuesta a la nueva actividad que proyectará en este negocio.

Así, Safeen Drydock plantea un astillero que no sólo construya barcos, como venía haciendo hasta el concurso de acreedores, sino que también los repare y mantenga. El consorcio incide en las altas capacidades tecnológicas del astillero guipuzcoano y considera que la nueva línea de reparación logrará salvar la inestabilidad financiera que se puede producir entre un proyecto de construcción de un barco y otro. Un punto importante es que AD Ports no tenía hasta entonces ningún astillero en suelo europeo, por lo que Balenciaga Shipyards se convierte en su centro de producción y soporte de referencia en Europa. Su ubicación estratégica lo convierte en base logística y operativa para captar nuevos clientes en el Atlántico y en el Mar del Norte, tal y como contempla el plan de viabilidad de Safeen Drydock.